¿Respirar por la boca es solo una costumbre?
Respirar por la nariz es mucho más que una forma de coger aire. La respiración nasal filtra, humidifica y calienta el aire antes de que llegue a los pulmones y favorece un adecuado equilibrio de la musculatura orofacial.
Cuando la respiración oral se mantiene en el tiempo, especialmente durante el crecimiento, puede alterar la postura de la lengua, los labios y la mandíbula. La evidencia científica muestra que este patrón respiratorio se asocia con cambios en el desarrollo craneofacial y con un mayor riesgo de presentar determinadas maloclusiones y alteraciones funcionales, aunque no constituye la única causa.
Algunas señales de alerta son:
- Labios entreabiertos en reposo.
- Ronquidos o sueño poco reparador.
- Dificultad para mantener la boca cerrada.
- Sequedad bucal frecuente.
- Respiración por la boca durante el día.
Como logopedas, nuestro papel consiste en valorar la función orofacial y trabajar de forma coordinada con otros profesionales para restablecer un patrón respiratorio funcional cuando sea posible.
Detectarlo de forma precoz puede contribuir a un mejor desarrollo de las funciones orales y favorecer la estabilidad de futuros tratamientos.
Bibliografía:
Romanec, C. L., et al. (2025). Mouth breathing and its impact on orthodontic treatment and orofacial development: A systematic review.
Stefani, C. M., et al. (2025). Effectiveness of orofacial myofunctional therapy in improving orofacial function and oral habits: A scoping review.
Inchingolo, A. D., et al. (2024). Orthodontic treatment in patients with atypical swallowing and malocclusion: A systematic review.





